El papel del color en el branding: El lienzo de tu marca

¿Cuál es tu color favorito? Es una pregunta que nos han hecho desde pequeños, pero que dice mucho de nosotros. El color no es solo un tono, sino que también es emoción y tiene un significado, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Es por eso que las marcas no ignoran (y, de hecho, potencian) el papel del color en el branding.

Un logo de colores oscuros transmite seriedad, mientras que uno en tonos pasteles nos lleva a emociones más dulces y “suaves”. Esto no lo decimos nosotros basándonos en nuestras propias percepciones, sino que son preceptos recogidos en la teoría del color y que muchas empresas han comprobado.

A la mente nos vienen ejemplos de marcas a las que no concebimos sin sus colores característicos, como el rojo y el amarillo de McDonald’s o el morado de Milka. No obstante, también marcas no tan conocidas mundialmente confían en el papel que el color tiene el branding y apuestan por ese reconocimiento. Un caso así es el de Papiroga, la marca de joyería española que ha hecho del color su seña de identidad.

“El color no añade una cualidad agradable al diseño, sino que lo refuerza”.
— Pierre Bonnard
Pierre Bonnard
Pierre Bonnard

¿Quieres saber más sobre el fascinante mundo del color en el branding?

¿Por qué es importante el papel del color en el branding?

El color es uno de los muchos elementos del branding y, aunque todos son fundamentales y forman parte de un todo, es cierto que el color tiene un papel primordial.

¿Por qué? Porque identifica y genera una respuesta emocional en quien lo percibe. Por eso cuando estamos intranquilos nos relaja más un color rosa que uno rojo oscuro. Y por eso todas las marcas de bienestar y todos los productos de este sector (como las velas) utilizan esas tonalidades.

Lo vemos con más detalle.

El color como elemento reconocible

Especialmente a las marcas con mucha historia, como Coca-Cola, Microsoft o Nestlé, se les atribuye un color. Ese color es el que las propias marcas han establecido como propio (hasta el punto de patentarlo), de tal modo que ahora se les reconoce por él.

Esto es algo que un estudio de Pantone ya investigó: el color mejora el reconocimiento de marca en un 87%. Además, influye en el comportamiento de compra.

A su vez, el reconocimiento lleva a una fidelidad del consumidor. Pensemos, por ejemplo, en cuántas veces hemos ido a otro país en el que nuestra marca favorita de chocolate no se llama igual (o está escrita con otro alfabeto), pero la hemos reconocido por sus colores característicos.

Consecuentemente, si esa marca cambiase el color, nos costaría reconocerla de manera tan natural e inconsciente e, incluso, perderíamos la confianza en ella pensando que ya no es igual que antes.

El papel del color en la identificación de una marca

De forma similar al reconocimiento llega la identificación. Quienes suelen hacer la compra, pero no redactan la lista de la compra, sabrán las muchas veces que su pareja, compañera de piso o madre ha añadido una nota especificando qué comprar (por ejemplo, “Compra el tomate frito del bote verde”).

Esto ocurre mucho en esas marcas que trabajan cada branding de sus productos para diferenciarlos entre sí, pero también ocurre para diferenciar productos entre marcas.

¿Acaso no identificamos una Coca-Cola entre muchas botellas solo porque su packaging es “rojo Coca-Cola”? Incluso cuando hay otros refrescos de cola rojos, sabemos identificar el de Coca-Cola como único. Este es, sin duda, un caso de éxito en el uso del color para el

Branding
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La emocionalidad de los colores

Hemos adelantado que los colores despiertan una serie de emociones. Toda esta teoría se recoge en la conocida como “psicología del color”, que estudia precisamente la relación entre color y emoción.

Según estos preceptos, cada color transmite unos sentimientos e ideas. Al usar unos u otros colores, las marcas también transmiten esos sentimientos. Por lo tanto, aquellas empresas que quieran posicionarse como cercanas usarán unos colores y las que quieran hacerlo como lujosas, otros.

Aunque podríamos hablar largo y tendido sobre este tema, vamos a analizar las emociones e ideas que se relacionan con los principales colores:

  • Amarillo: felicidad, optimismo, sabiduría, confianza.
  • Verde: sostenibilidad, responsabilidad, vitalidad, calma, renovación.
  • Azul: honestidad, limpieza, lealtad.
  • Morado: espiritualidad, feminismo, fantasía.
  • Rosa: dulzura, compasión, inocencia, sensibilidad.
  • Rojo: energía, velocidad, pasión, fuerza.
  • Naranja: creatividad, aventura, entusiasmo.
  • Blanco: pureza, integridad, elegancia, claridad.
  • Negro: seriedad, sofisticación, lujo, seducción.

Hemos destacado aquello “positivo” que cada color transmite, pero no podemos olvidar que, según quién es la marca y cuál es su público objetivo, elegir un color puede ser negativo. Por ejemplo, a Ferrari el rojo le beneficia porque es una marca que se relaciona con aspectos como la velocidad y la fuerza. En cambio, para un bufete de abogados, la fuerza del rojo podría dar una idea equivocada de agresividad que no sería nada conveniente.

Los valores de los colores

Relacionado con la emocionalidad de los colores está el hecho de que representan valores, y que los valores también son parte de las estrategias de posicionamiento de marca.

Para entender esto mejor, nada como recordar que McDonald’s cambió el rojo de su logo por el verde para subirse al carro de la sostenibilidad y presentarse como una empresa concienciada con el medio ambiente. Chocolates Valor también ha ido dando más importancia al color dorado, porque quieren diferenciarse como un chocolate de lujo y de placer.

Al fin y al cabo, esos valores que, a través de los colores relacionamos con las marcas, nos convencen sobre una compra.

Los valores de los colores
Los valores de los colores

Cómo elegir los colores de tu marca

Entendido cuál es el papel del color en el branding de una marca y por qué no es algo que pueda elegirse a la ligera, vamos ahora a ver cómo asegurarnos de que eso no ocurra y de que los colores cumplan su objetivo.

Todo lo que significa el color

Lo hemos repasado antes, pero es importante recordarlo una vez más. El color genera una emoción, se asocia a unos valores y tiene la capacidad de hacer que una marca se reconozca y se identifique.

Además, cuando se eligen los colores hay que pensar en cuáles llamarán la atención del público objetivo. Sabiendo esto, no es de extrañar que las marcas de productos o servicios infantiles utilicen tonalidades brillantes que atraigan las miradas de los niños.

A veces, esa “atención” o, más bien, ese interés, se despierta cuando hacemos algo que nadie ha hecho. Un ejemplo sería Papiroga. Esta marca de joyas se ha caracterizado siempre por el color, tanto en sus productos como en las imágenes de sus campañas o los diseños de sus posts en redes sociales. De esta manera, se diferencian dentro del sector joyas que, especialmente en los últimos años, se caracterizaba por un estilo minimalista. Al optar por colores “vivos” (como el amarillo o el fucsia) Papiroga refleja a través de ellos su claim (“cambiar el estado de ánimo de sus clientas”) y sus valores (la espontaneidad, la frescura, la libertad y la autenticidad).

En conclusión, antes de ponerse delante de una paleta de colores, es importante establecer cuál es la personalidad de la marca, qué están haciendo los competidores y qué puede conectar con el consumidor.

La importancia de elegir los colores adecuados

Colores hay muchos, pero no todos cumplen con los requisitos que acabamos de plantear. También hay que tener en cuenta que no hace falta tener una gran paleta cromática para una misma marca, sino ir delimitando y priorizando unos tonos sobre otros.

Los colores primarios

Si te preguntamos por colores primarios puede que nos respondas que son el rojo, el azul y el amarillo. Pues bien, en el ámbito del branding y según la teoría del color, los primarios son los que mejor y más directamente representan a la marca.

Los colores secundarios

Son aquellos colores que, como su nombre indica, tienen un papel secundario. Estarán siempre supeditados a los primeros en cuanto a que aparecerán como apoyo, pero también en cuanto que deben combinar con ellos.

En cualquier caso, también deben reflejar la personalidad de la marca.

Los colores neutros

Pueden parecer los menos importantes, pero siguen siendo imprescindibles para crear identidad de marca. Al ser neutrales, ayudan a equilibrar los diseños. Por ejemplo, un color neutro se usa como fondo en un post de Instagram o, en el caso de campañas como las de Papiroga, para “vestir” a la modelo y que los colores de sus pendientes cobren protagonismo.

Combina los colores y haz pruebas

Para crear las combinaciones entre colores primarios y secundarios y que haya una coherencia visual, se suele recurrir al círculo cromático y a unas fórmulas:

Combina los colores y haz pruebas
Combina los colores y haz pruebas
  • Fórmula monocromática: todos los colores (primarios, secundarios y terciarios) son variaciones tonales de un mismo color. El resultado es una paleta muy coherente y sutil, pero también puede resultar monótona, aburrida y no dar tanto juego.
  • Fórmula armónica: los colores que se eligen están seguidos en el círculo cromático. Al estar tan juntos, ninguno domina sobre otro y hay cierta continuidad estética.
  • Fórmula complementaria: dentro del círculo cromático, se escogen colores opuestos, es decir, que estén uno frente a otro. Es una combinación atrevida, pero que permite que el primario destaque claramente sobre el secundario.

Define con seguridad la paleta de colores

Elegidos los colores, es momento de hacerlos propios y construir la paleta que definirá la marca y su comunicación. Estos son algunos consejos:

  • Los colores principales deben aparecer en un 70%.
  • Los colores secundarios deben usarse menos y para resaltar unos elementos sobre otros.
  • Los colores neutros son un apoyo para crear un equilibrio y una estabilidad.

Con esta paleta creada, ya solo queda aplicar los colores sobre el lienzo que es la marca. Siempre conviene contar con ayuda profesional, pues los diseñadores saben cómo darle forma a todo para que no solo los colores combinen entre sí, sino que los elementos decorativos o las imágenes también respeten la misma línea visual.

 

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